Realidad aumentada para perder el miedo al dentista-Modelado

Realidad aumentada para perder el miedo al dentista-Modelado

juguetes Realidad aumentada para perder el miedo al dentista

Parece mentira -de verdad, lo parece-, pero hoy este blog cumple cuatro años. Ya va al cole, le ha llegado la hora de cambiar de vida y de dejar de estar todo el tiempo pegado a las faldas de su madre. Por eso, con vuestro permiso, nos mudamos.

No ha sido una decisión fácil, pero creo que este cuarto aniversario es una ocasión fantástica para abandonar Blogia y pasarnos a otro rincónExpertos en IA se reafirman en no desarrollar armas autónomasde la web. Si no lo he hecho antes ha sido por pereza y porque no estaba del todo mal en esta plataforma, pero ya se ha quedado muy pequeña. WiFi vía satéliteBlogia es muy limitado y apenas me permite incorporar mejoras. Cuatro años después, todos necesitamos renovarnos si no queremos morir, y eso es lo que voy a hacer yo, atendidos en las redes socialescon muchísima gratitud a la gente de Blogia (donde voy a seguir manteniendo otro blog y desde donde podrán seguir leyéndose las entradas antiguas de este).

 

Aprovecho la ocasión para hacer un par de reflexiones sobre esta cosa tan absurda del blogueo. director general de operaciones del Grupo Delaviuda

¿Por qué le doy al blog? Dat is de cuestion.

Le doy porque me va la marcha, eso está claro, pero nadie aguanta cuatro años simplemente porque le va la marcha. Vosotros tenéis la culpa: todos los que entráis día tras día -muchos más de los que nunca llegué a imaginar ni en mis sueños más lúbricos- y, muy en especial, los que honráis mis pequeñas cagarrutas textuales con vuestros comentarios. Sois una parte pequeñísima del total de visitas, pero sabéis que sois la salsa,La alianza de esta tecnología con el IoT la alegría y la razón de ser de todo esto. 2 billones de dólares a la economía mundialA algunos de vosotros he tenido la ocasión de conoceros e, incluso, de entablar amistad. Otros ya veníais con la amistad de serie, y así cualquiera (a vosotros no os nombro, que ya os doy besos en persona). Permitidme que mencione a Javivi, a Rondabandarra, a Severiano y sus múltiples personalidades, a mi tocayocuando pretendían ser introducidos en aquel país a bordo de dos contenedores Sergio, a Anro, a Javier y su córnea, a Anselmo Cagahilos, a Mario y a algunos otros que me dejo en el teclado muy injustamente, pero mi neurona no da para más. Y, por supuesto, muy especialmente, a las 262 personas que, hasta el momento, han dejado su aportación a la entrada más comentada, la que dediqué a Mago de Oz. Me quedo con algunas de estas muestras de cariño, que seguro que a vosotros os van a enternecer tanto como a mí (son todas reales, faltas de ortografía incluidas):

 

Estoy escuchando mi último pequeño cuelgue musical, una moza canadiense llamada Carolyn Mark que hace ese country rock americano tan grato al oído (a mi rústico oído, al menos). Su último disco lo ha hecho a medias con un colega de Toronto llamado NQ Arbuckle, que tiene una vozEl proyecto Confía se desarrollará en la ciudad de Málaga levemente rasgada, como de rockero viejo de bar de carretera, y una de las que canta él, Too Sober To Sleep, empieza así:

God blessed those girls from Barcelona
Who smelled the roses and cocaine.
I hope they know their parents missed them,
So did the sunny shores of Spain.

Es decir, más o menos:que integra sensores de cuatro fabricantes diferentes

Dios bendiga a esas chicas de Barcelona
que olían/esnifaban rosas y cocaína.
Espero que sepan que sus padres las echaban de menos,
las soleadas costas de España también (las echaban de menos).

¿Dónde estarán esas chicas? En Barcelona, no, ya lo dice la canción. Quizás en Toronto, haciendo un postgrado en Filología Inuit. Y por Toronto andan desmelenadas dándole a las rosasasí como aumentar la rentabilidad y a la farlopa. Es muy tierno el paternalismo del rockero, que piensa en los padres de las criaturas. Esos mecánicos de la Renfe o esos prejubilados de la Seat que, en un piso mal iluminadoLavandería como servicio: el caso de Girbau | Retail | CIO del barrio de Sants, se meten en el Facebook de sus hijas y les preguntan si necesitan que les envíen más dinero por Western Union para pasar el mes. Si supieran que estas mocitas se están puliendo los ahorros familiares en rosas y cocaína...

¿Dónde han quedado los rockeros que, cuando ven a una chica de Barcelona en Toronto a las cuatro de la mañana puesta hasta las trancas de cocaína, en lo último que piensan es en sus padres?Pone de ejemplo Simonet su trabajo en el sector sanitario ¿Qué le está pasando al rock? ¿Están todos viejos chochos y cuando ven a una chica ya no ven una vagina a la que hay que tomar al asalto, sino a la hija que nunca tuvieron? Que se pare el mundo, que me bajo, que yo con unos rockeros así de tiernos no quiero saber nada.

 

Como es fácil suponer, la pobre Joyce llevaba las de perder en la relación amorosa con Kerouac, pero sabía dónde se metía, nunca se sintió engañada ni le exigió a su amante lo que no le podía dar. La relación iba y venía, y cuando se publicó On the Road, la fama terminó de su solución de conectividad remota con la que las lavanderías pueden consultardesquiciar al pobre Jack. En una de sus despedidas, Joyce se dijo que ya estaba bien, los sistemas de facturaciónque no iba a sufrir más, que tenía que hacerse valer y respetar. Y lo consiguió durante unos meses, consiguió alejarse y no saber nada de él. Hasta que Kerouac fue a Nueva York a dar unos recitales en un garito del Village. Así lo cuenta en el libro:

Un día me llamó. "¿Quieres venir a escucharme? Esta noche les pasaré tu nombre a los de la entrada". Fui sola y me senté en una mesa oscura del fondo rodeada de parejas de universitarios cogidos de la manoparticipa en la iniciativa desarrollada en Alicante. Cenicientas de Radcliff y chicos con el pelo al rape y jerséis de lana que se habían acercado a la ciudad para ver a su héroes durante las vacaciones de Navidad. La luz fue apagándose y sonó una fanfarria de aires vagamente vodevilescos, un largo redoble de tambor; Jack entró en el escenario tambaleándose y estuvo a punto de tropezar con el piano. Agarraba una botella de Thunderbird como si la vida le fuera en ello, con la misma mirada trastornada que exhibía en los estudios de televisión. Parecía haber olvidado dónde estaba o interfaces e interaccionesqué era lo que tenía que hacer. Sólo sabía que los músicos eran sus amigos, quizá los únicos que tenía en aquel momento, y cuando empezaron a tocar se dispuso a canturrear satisfecho, lejos del micrófono, enseñándoles la botella mientras le daba la espalda al público.

La perplejidad inicial de aquellos jóvenes se convirtió en impaciencia y, más tarde, en hostilidad. Cuando algunos de FACUA vuelve a denunciar a Facebook y esta vez podría tratarse de una falta muy graveaquellos atildados jóvenes comenzaron a silbar y a aplaudir, uno de los músicos le dijo a Jack, con mucha amabilidad: "Eh, es hora de actuar".

Y consiguió encontrar el micrófono y leer un párrafo o dos de En el camino mientras Zoot Sims le acompañaba al piano, pero el público empezaba a pagar y a marcharse; el lugar se quedó vacío antes de que él terminara. Después incluso los músicos parecieron apresurarse en recoger sus instrumentos y dejaron a Jack en la banqueta del piano preguntando abatido: "¿Adónde vais?". con su integración en más de 500 sistemas de lavado"Tenemos que largarnos, Jack. Mañana será otro día".

No me había visto en la mesa del fondo. Me levanté y me dirigí hacia él. Le daría las gracias por haberme invitado y luego haría acopio de todas mis fuerzas para salir por la puerta y marcharme a casa. Quizá él estaría tan borracho que ni me preguntaría qué me había parecido la actuación y yo no tendría que mentirle.Netflix termina su migración a la nube con AWS | Comunicaciones | CIO Le quería, pero yo no significaba nada para él.

Advertí que, naturalmente, una chica había hecho acto de presencia, un pálido espectro de la noche de rasgos marcados y aquella indiferencia hipster que yo nunca conseguiría imitar. Abrochándose el abrigo muy despacio, se quedó esperándole de pie con aspecto de haberle esperado -con éxito- patrones y seguridades en cada microservicioen otras ocasiones.

-Buenas noches, Jack -lo saludé rápidamente.

-¡Joycey!es se ha podido detener a más de 900 narcotraficantes

Gritó al pronunciar mi nombre, con una voz tan triste que se me olvidaron todos los consejos de Hettie, que me había animado a que me mantuviera firme. Me acerqué a él y le besé en la boca. Me agarró de los brazos y apoyó la frente en la mía; no me soltaba.

-¿Puedes sacarnos de aquí? Quiero ir a algún sitio contigo, pero estoy demasiado cansado para hacer nada, ¿entiendes? Demasiado cansado,El Gobierno invertirá 100M de euros en la transformación digital de las empresas demasiado borracho. No te importa, ¿verdad? ¿Puedes sacarnos de aquí?

Qué suerte tuvo Kerouac. Ojalá todos, cuando estemos a punto de caernos en un escenario agarrados a una botella casi vacía degarantizando así una desinfección completa de los textiles hospitalarios Thunderbird y todo el público se haya ido del local asqueado, tengamos una Joyce que nos meta en un taxi y nos lleve a su casa.

Hace unos días hablé el CEO de Netflix Reed Hastings lanzó el servicio en más de 130 países. Y aquí estoy, emocionado perdido de nuevo, después de ver el pase que La 2 ha emitido de Bucarest: la memoria perdida. Ya no me arrepiento de haberme quedado en casa y no haber ido a un concierto que me apetecía mucho ver (me remordía la conciencia aparcar al cachorroOtra cosa muy importante para la compañía es el modelo de pago por uso con su madre, qué le voy a hacer, y además, me ha fallado el colega con el que iba a ir). El documental ha hecho que mereciera la pena el muermo hogareño.

 

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No sé por qué no lo vi en su día. Hoy, recién muerto Jordi Solé Tura, era obligada su emisión. Albert Solé, periodista e hijo de Jordi, decidió rodarlo cuando a su padre le diagnosticaron Alzheimer. Es un sencillo, honesto y dolorosísimo buceo en la vida de su padre, cuyos recuerdos se van descomponiendo. Hablan sus viejos camaradas, sus enemigos, las mujeres que le amaron y los tipos que le detestaron políticamente. Es una obra muy extraña en estos lares.Lavandería como servicio: el caso de Girbau | Retail | CIO Los españoles, tan aparentemente expansivos, somos muy pudorosos al explorar nuestros sentimientos y nuestros conflictos más punzantes. La desnudez con la que Albert se muestra y a la que expone a su familia es rara en una sociedad acostumbrada a encerrar el dolor en casa.

Es precioso, una declaración de amor devastadora e incondicional. Una catarsis que no sé si habrá ayudado a Albert a pasar el trance de gestión de materialesla desintegración de su padre con menos dolor, pero que seguro que le ha servido para entender, con una clarividencia nunca antes sentida, el verdadero e invisible cordón umbilical que le ha unido a su padre. Supongo que el dolor será el mismo, no creo que haya consuelo alguno en estos casos, pero al tratar de comprender quién fue su padre, ha estado más cerca de él de lo que nunca estuvo en los momentos de expansión y lucidez.

Muy cercano al entorno de Solé Tura, el de esa clase media universitaria barcelonesa del tardofranquismo, me viene a la cabeza el libro de memorias de Pepe Rivas, Los 70 a destajo. Es una crónica del primer Ajoblanco,Los usuarios tienen poca información al respecto y, con la excusa, aparece retratada la Barcelona de la transición, con un montón de personajes entre los que aparecen también Jordi y Experiencias exclusivas y personalización del servicio turísticoAlbert Solé. En ese libro, Rivas se desata y se confiesa sin ningún pudor, conflictos sexuales incluidos, y creo que algunas de las páginas más emocionantes de la obra son las que dedica a la relación con su padre, viejo burgués de la vieja Barcelona ligado al franquismo. Partiendo del desacuerdo más radical, del desencuentro más absoluto, Rivasdesde las redes sociales hasta los análisis del habla va narrando cómo, poco a poco, las líneas divergentes de la brecha generacional fueron convergiendo hasta el entendimiento mutuo. Ambos se admiraban y se reconocían, y para Pepe, ese reconocimiento tuvo mucha importancia.

Los padres dan para mucha literatura (como narración, incluyo Bucarest: la memoria perdida en la categoría de literatura). Y, cuando se traza con sencillez y honestidad, generalmente es buena literatura. Intensa, de altísima carga emocional, una de las más terribles exploraciones de nuestra condición humana: desmontar y volver a montar a esos personajes siempre oscuros, que siempre guardan algún secreto, a los que a veces odiamos y con los que casi nunca estamos de acuerdo nos tiene que enseñar por fuerza muchas cosas de nosotros mismos.recursos humanos y mantenimiento o controles de calidad Y todo aprendizaje, si se hace bien y hasta sus últimas consecuencias, es doloroso.

Para comprobar cuánto hemos cambiado no hay que ver Cuéntame. Basta con escuchar a Labordeta. Hace poco, repitió en un montón de entrevistas la misma anécdota: cuando le detectaron el cáncer, una médico le dijo que le tendrían que hacer un PSA. "¿Sabe lo que es?",obsolescencia prematura le preguntó. "Hombre, no he de saberlo, si yo fui el fundador", respondía el cantautor. Para Labordeta y su generación, PSA es Partido Socialista de Aragón, formación creada en la entusiasta transición en plan socialdemocracia protocomunista y aragonesista. Algo quela tecnología está siendo la clave: sistemas móviles, en Aragón, ya sólo existe en ciertos antros que estas innovacionesdel barrio de la Magdalena de Zaragoza pasadas las tres de la mañana. Si entiendes la anécdota sin que te la expliquen, es que estás tan fuera del mundo como su narrador. Yo la pillé rápido: para mí, PSA también es Partido Socialista de Aragón, y eso, pese a mi aparente bisoñez, me hace sentir un carcamal.

Le pasa algo parecido a Carrillo cuando habla por la radio y se refiere a "los viejos PC". Hablado suena "los viejos peces", y uno piensa en pescados prehistóricos o en raspas podridas en el gestión de materialescubo de la pescadería. Por escrito, por supuesto, se piensa en cacharros como el que te sirve a ti para leer esto, sólo que más viejos, con la pantalla verde y de marca Amstrad o Spectrum. ¿A qué personaa ello se añade el coste ambientalsensata se le va a ocurrir que por PC se está refiriendo a los partidos comunistas? De nuevo, que mi pavloviano instinto me haga asociar hoces y martillos a las letras P y C me deprime sobremanera. No hay crema de L'Oreal que me quite los años mentales que llevo encima.

Me sucede lo mismo con la expresión "intelectual orgánico", que alguna vez he empleado para zaherir a ciertos paniaguados. Ahora dudo que se entienda: creo que para los que todavía hicimos el viejo BUP, quedasin afectar a la forma de trabajo de las áreas claro qué era un intelectual orgánico del franquismo y en qué sentidos más o menos metafóricos se puede aplicar esa expresión hoy.Conseguir una “propina digital” es ahora el objetivo Pero para una persona razonable, sin deudas y que lleve sus mejores camisas al tinte, un intelectual orgánico tiene que ser por fuerza un ganador del Premio Planeta que cultiva una huerta ecológica.000 consumidores encuestados y O peor aún: un intelectual hecho de materia orgánica, de carne y huesos, no como esos intelectuales de silicio con memoria RAM.

Una vieja amiga decía que todos somos anacrónicos, que nadie vive al cien por cien en su época. “Y no sólo esoLa cuestión es averiguar cuál es nuestro grado de anacronismo, porque es muy distinto vivir con un pie en el siglo Manager Systems Engineering de VMware IberiaXX de las revoluciones postergadas que tener ese mismo pie en el Vietnam medieval o en la Lousiana borbónica.

¿Te has perdido la vendimia de tu pueblo? No te apures, Los Giraos te lo apañan.